Ahora todo viene cuando menos lo espero. Cuando me creo inmune a ello la realidad me escupe a la cara que no lo soy, y es un duro golpe que apenas deja dormir. Te sientes confundido, ya que los esquemas mentales que tenías en la cabeza se van a la mierda. En ese momento comprendes que aquello que dabas por imposible que ocurriera, comienza a ser una posibilidad.
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